El dictador, los demonios y otras crónicas

Título: El dictador, el demonio y otras cronicas

Autor: Jon Lee Anderson

Reseña hecha por : Carlos Valadés  @carlosvalades

Todo el mundo tiene sueños. Unos son más asequibles, mientras  otros forman parte de la nebulosa ciencia ficción. Si yo ejerciese como periodista, tendría un sueño de los inalcanzables: querría escribir para New Yorker .

Publicación de carácter semanal, fundada en el año 1925, mezcla la sátira política, con la actualidad cultural, el arte y la publicación de relatos cortos.Por sus páginas han desfilado Truman Capote, Woody Allen, John Cheever, J.D.Salinger, Robert Crumb, Richard Yates, Susan Sontag….y un largo etc.

El libro que nos ocupa es de un periodista de raza, viajero incansable, eterno husmeador, culo inquieto por naturaleza y sagaz observador. Jon Lee Anderson es a la redacción de perfiles lo que Annie Leibovitz es a los retratos.

Anderson recorre desde la base hasta la cima de la pirámide, estudia todas las posibles aristas de las personalidades a describir, investiga las raíces, lo importante y lo banal, los familiares y hasta los psiquiatras, como en el caso de Edmundo Chirinos, el terapeuta del bizarro Hugo Chávez.

La patente fascinación que producen en el autor los que obtienen el poder a través de las armas, constituye un potente influjo a la hora de  realizar los perfiles de esos mismos sátrapas, con la paradoja de que estos obtienen la legitimación unos cuantos años (o lustros) después.

Y Anderson se esfuerza en dar voz a los dictadores más sanguinarios, a través de sus propias palabras o las de sus hijos, como en el caso de Augusto Pinochet, para que puedan argumentar los motivos que les impulsaron a cometer genocidios, convirtiéndose en un mero espectador, sin emitir ningún juicio, sin ninguna propensión, dejando que el peso de los acontecimientos y el poso de la historia luzca descarnado.

Así se desplaza a Granada para hacer la crónica del circo en el que se convirtió la exhumación de los restos de García Lorca, y de allí al Valle de los Caídos un 20 de noviembre para presenciar in situ la parafernalia de los nostálgicos del régimen franquista, entrevistándose posteriormente con el juez Garzón.

Otras dos crónicas desde España reflejan el interés que nuestro país suscita en el autor: la del rey Juan Carlos, y las “cartas desde Euskadi”, cuando aún la banda de mafiosos tristemente conocida como ETA asesinaba. Y se entrevista con María San Gil, Fernando Savater, Arnaldo Otegi, y todos los demás actores que conocemos sobradamente.

El perfil de Fidel Castro, es tal vez el más fidedigno, por el tiempo que pasó Jon Lee en Cuba, recopilando datos e información para escribir una de las biografías más importantes del Che Guevara. Durante tres años, coincidiendo con el periodo especial, Anderson se desplazó a La Habana con su mujer y sus tres hijos, desde donde relata las desventuras de los balseros, el rescate de Elián González, las indiscriminadas detenciones en el Malecón habanero, y el “cubaneo”, o el arte del pueblo cubano para sobrevivir.

La última crónica desvela el riesgo de un periodista de investigación. Redactada desde las favelas de Río de Janeiro, desgrana el funcionamiento de las marginales barriadas cariocas, poniendo al descubierto la psicótica personalidad de Fernandinho, un capo de las drogas con el que se entrevista gracias al pastor evangélico Sydney, rodeado de adolescentes encocados con subfusiles colgando de sus brazos.

Aquí su última crónica del ya fallecido Gadaffi

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4 respuestas a El dictador, los demonios y otras crónicas

  1. Alisetter dijo:

    Guau, Carlos, qué buena pinta!!! quién sabe, algún día quizá escribas en New Yorker 😉
    Gracias!

  2. Iván dijo:

    Gran reseña amigo Carlos. Buena pinta el libro, mucho nivel, como tantos otros de Anagrama 😉 . Si no hay llamada del New Yorker abres un blog y escribes lo que te plazca 😉

  3. Carlos Valades dijo:

    Gracias amigos. Yo solo soy un juntaletras, para ser escritor o periodista hace falta mucho más 😉

  4. alisetter dijo:

    Qué dices, juntaletras!!!!… para ser periodista-escritor no te falta nada, ya quisieran muchos escribir como tú! 🙂

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